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El 30% de los presos que queda libre vuelve a la cárcel

“Las cárceles son el reflejo de la sociedad. Los conflictos que se generan dentro de los centros de privación de la libertad son réplicas de las relaciones sociales que se desarrollan en la cotidianidad de los estados”, escribe la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (Inredh), en un informe sobre el estado penitenciario del Ecuador.

Desde 2021, cerca de 400 presos han muerto en masacres carcelarias. A eso se suma que el control de los pabellones está en manos de bandas de delincuencia organizada y ni las tareas preventivas y de control dan resultados óptimos. Un ejemplo son los enfrentamientos del 6 y 7 de noviembre de 2023, en el que no solo no hay control; sino que el Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad (SNAI) ha guardado silencio sobre la situación.

La falta de control de las cárceles se evidencia incluso en el mal uso que se hace de sus instalaciones. Por ejemplo, un equipo de producción ingresó, grabó un video musical en uno de estos recintos y el SNAI no supo nada.

Falsa rehabilitación

La violencia dentro de las cárceles ha impedido tener un verdadero sistema de rehabilitación social. Las cifras del censo penitenciario dan cuenta de eso, pues el 30% de presos reincide, es decir, vuelve a la cárcel y lo hace en menos de 12 meses.

Además, uno de cada 10 privados de libertad estuvo en un centro de adolescentes infractores.

Es por eso que, de entre las 34.000 personas privadas de libertad de las cárceles del país, cerca de 10.937 (35%) ya ha estado preso. Además, 8.533 de esta población tiene de dos a cinco detenciones en su historial.

En la Penitenciaría del Litoral (Guayas), en la cárcel Regional N. 4 (Guayas), y en la cárcel de Latacunga (Cotopaxi) es donde más población reincidente habita.

Reformas en la mira

Para contener la inseguridad, el presidente electo, Daniel Noboa, deberá trabajar en las cárceles. Sus propuestas se han enfocado en reformar el sistema judicial y policial, con el fin de implementar políticas para mejorar la eficiencia y equidad del sistema judicial.

Dentro de su plan de trabajo, Noboa coloca a la seguridad dentro del eje social y lo divide en subejes como la ciberseguridad y el sistema penitenciario.

Textualmente ofrece también:
  • Fortalecer la capacitación de los policías en la resolución pacífica de conflictos.
  • Transparencia y rendición de cuentas de las instituciones de seguridad.
  • Educación para la paz en escuelas y con las familias.
  • Prevención del crimen a través de diseño urbano.
  • Creación de programas de vigilancia comunitaria y de denuncia ciudadana.
  • Recursos para que el sistema judicial y las fuerzas de seguridad puedan enfrentar y prevenir los delitos cibernéticos.
  • Campañas de concientización ciudadana en la materia y establecer una estrategia nacional de ciberseguridad.
Sobre las cárceles propone
  • Inversión en infraestructura para mejorar las condiciones de los centros penitenciarios.
  • Desarrollar programas de rehabilitación para reducir las tasas de reincidencia.
  • Mejorar la formación y capacitación del personal penitenciario.
  • Auditorías regulares a la gestión del sistema.
  • Penas alternativas para los delitos no violentos, mediantereformas al Código Orgánico Integral Penal (COIP).

El COIP fue reformado recientemente, justamente por la situación de inseguridad que atraviesa Ecuador. Las modificaciones se publicaron en el Registro Oficial, el 29 de marzo de 2023, y entraron en vigencia el 29 de abril.

Presos en barcos

Aunque no se menciona dentro del plan de trabajo, en las últimas semanas, Daniel Noboa ha señalado la intención de implementar cárceles barcazas, para que los presos de mayor peligrosidad vivan sobre el mar.

“Se las alquila, hay tres que nos están ofreciendo. Empezamos con una y conforme a eso vamos armando la estructura”, dijo el mandatario electo a los medios de comunicación.