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Hombre que se lanzó de un edificio del Puerto Santa Ana, antes llamó a su hija que estaba de cumpleaños

La decisión estaba tomada. Ni las palabras de su hermano, amigos, psicólogos y socorristas del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil cambiaron este martes 1 de febrero la fatal elección de Ángel Vera Vera: quitarse la vida. A las 09:58 no hubo vuelta atrás, se arrojó al vacío

Antes de lanzarse desde el piso 17 de un condominio de Puerto Santa Ana, los últimos pensamientos del venezolano, de 29 años, estuvieron con su hija, delante de más de 20 personas que intentaban persuadirlo para que no cometa una locura. Tomó su celular e hizo una llamada a su país natal.

El mayor Jorge Montanero, jefe de brigada del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil, contó que la persona con la que el extranjero habló segundos antes era su niña de 8 años, quien justo ayer celebraba su cumpleaños.

Sin embargo, ni recordar el nacimiento de su hija bastó para que Varón, como lo conocían en la zona residencial donde habitaba desde hace más de 5 meses, abandonara la idea de suicidarse.

Trabajadores, transeúntes y residentes del sector se detuvieron para observar lo que estaba ocurriendo. “Habita con otra persona. Es inquilino y siempre acude al minimarket para comprar. Sabemos que es venezolano por su acento y porque nos lo ha contado, es una persona tranquila y tiene meses viviendo en el país”, dijo un comerciante que afirmó conocerlo.

El mayor Montanero lamentó la decisión tomada por Vera. “Hemos tratado de darle la contención emocional, hemos trabajado con él dos horas y media, le decíamos que estábamos de su lado, pero él tenía dos armas cortopunzantes y un cubierto en sus manos”, afirmó.

Contó que el hermano del fallecido les dijo que, desde las 05:00, comenzó a inquietarse y a decir que se iba matar. “Apenas llegamos con nuestro equipo de psicólogos le dimos apoyo emocional, pero lamentablemente ya tenía su decisión tomada. (…) Su hermano permaneció varios minutos como rehén”, sostuvo Montanero.

Agregó que en el departamento no se hallaron botellas con licor, pero sí pedazos de vidrio porque había roto con una silla el ventanal que daba al área social del condominio. “Él entraba y salía con un cuchillo en la mano, cada vez que nos acercábamos nos amenazaba con lanzarse. En este tipo de situaciones es necesario buscar ayuda y contención emocional con psicólogos, desgraciadamente hay situaciones que se nos salen de las manos, tragedia como estas nos pone de luto”.

Fuente: El Mercurio