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La caída del sector licorero ecuatoriano lleva dos décadas

Este 2021 no es la excepción para el sector licorero nacional, que lleva dos décadas consecutivas de contracciones. Es decir, el mercado formal se ha reducido en este lapso, al pasar de una producción de 4,5 millones de cajas (de 9 litros) al año a 750 000, según los industriales licoreros del Ecuador. Y las previsiones para el siguiente año son mantener la tendencia con otra reducción del 25% al 30%.

Al ingreso de contrabando por las fronteras, la producción de bebidas informales, la falsificación y la mayor competencia de productos importados se sumó la reciente reforma tributaria que elevó el Impuesto a los Consumos Especiales (ICE) para las bebidas alcohólicas: pasó de USD 7,18 a 10 por litro de alcohol puro.

Jaime Ordóñez es director ejecutivo de Azende, empresa que fabrica la marca Zhumir. Él dice que el alza del ICE genera una “ventaja competitiva” para la comercialización del sector informal, que no paga tributos, ni cumple con las obligaciones laborales, ni tiene criterios de calidad para no afectar a la salud del consumidor. “Eso deja entrever que el objetivo del tributo, que no debería ser recaudatorio, no se está cumpliendo en términos regulatorios. Es ineficaz para la prevención de la salud pública”.

Para el sector formal, agregó, el alza específicamente significa una contracción superior al 25% en las ventas, pero eso no implica una reducción en el consumo, sino que la caída será captaba por el comercio informal y el contrabando.
Para Ordóñez se buscan estrategias para solventar este problema. Entre otras, la continuación de los procesos de eficiencia para generar ahorros y campañas promocionales.

Otra alternativa es la diversificación de los productos como lo hace Azende. “Tenemos la línea de bebidas no alcohólicas, pero la pandemia afectó a rubros como el agua pura, por la suspensión de clases presenciales”.

Sin embargo, el gerente general de Embotelladora Azuaya (licor Cristal), Jorge Talbot, sostiene que “las empresas están al límite”, por la histórica y sostenida reducción de las ventas, por lo que es muy complicado asumir todo o parte del incremento del ICE, para evitar que ese valor se traslade al consumidor.

Talbot agrega que varios factores negativos se acumularon. Entre otros, citó las restricciones de aforos y horarios en restaurantes y otros locales, toques de queda. “Recién desde septiembre de 2021 se aplicaron planes piloto para reactivar la diversión nocturna”.

Además, asegura que se difundió que no se debía consumir licor por la vacunación y al ser dos dosis, las ventas cayeron por varias semanas. “La mala interpretación fue que no debía consumir por todo el tiempo entre ambas dosis. Lo recomendable era no hacerlo en exceso o solo durante las primeras horas luego de la aplicación de la vacuna”.

La afectación también llega a los importadores. La pandemia generó un impacto importante, sobre todo para el consumo de las variedades asociadas con las reuniones sociales y eventos, como ronwhisky, entre otros destilados de alta graduación alcohólica, señala el presidente de la Asociación de Importadores de Licores de Ecuador, Felipe Cordovez.

Fuente: El Comercio