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El Senado aprueba el candidato evangélico de Bolsonaro para la Corte Suprema

El pleno del Senado brasileño aprobó este miércoles la postulación para la Corte Suprema del jurista André Mendonça, propuesto por el presidente Jair Bolsonaro debido a, según él mismo afirmó, su condición de «terriblemente evangélico».

La Cámara Alta respaldó, por 47 votos a favor y 32 en contra, la propuesta del mandatario, que horas antes ya había recibido el aval de la Comisión de Constitución y Justicia, donde Mendonça compareció durante ocho horas.

Al término de la votación, que superó con un margen ajustado, pues necesitaba como mínimo 41 votos, el nuevo juez de alto tribunal afirmó ante los periodistas que su nombramiento supone «un paso para el hombre y un salto para los evangélicos», y dio «gloria a Dios» por su victoria.

Mendonça, abogado de 48 años, extitular de la Abogacía General del Estado y exministro de Justicia en el actual Gobierno, es pastor de la Iglesia Presbiteriana, pero en su testimonio ante la comisión del Senado adoptó un tono más pragmático y trazó una clara línea roja entre la religión y la función pública.

«En la vida la Biblia y en el Supremo la Constitución», declaró ante la comisión de la Cámara Alta, ante la cual se comprometió «con la defensa del Estado laico», a raíz de las discordias que ha causado su fe religiosa.

Esa polémica fue alimentada por Bolsonaro, quien en 2019, su primer año en el poder, prometió a obispos de su base política que llevaría a un juez «terriblemente evangélico» al Supremo, pues si «el Estado es laico, el presidente y el pueblo son cristianos».

Los evangélicos forman una parte importante de la base de apoyo a Bolsonaro, por lo que la condición de pastor de Mendonça generó una ola de recelos y críticas en la oposición.

Al proponerlo para el Supremo, Bolsonaro hasta dijo que Mendonça abriría las sesiones del máximo tribunal con «una oración y un agradecimiento a Dios», aunque el propio jurista lo descartó ante la comisión.

«Le dije al presidente que no hay espacios para manifestaciones religiosas en el Supremo», explicó.

Fuente: El Mercurio