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3.504 menores de Ecuador en la frontera de EE.UU. y México

Entre octubre de 2020 y agosto de 2021 un total de 3.504 menores de edad de Ecuador llegaron sin sus padres a Estados Unidos (EE.UU), a varios sectores de la frontera con México.

Solo en agosto fueron 570; en julio 589; en junio 359; en mayo 394; en abril 378; en marzo 311; en febrero 178; y en enero 252. En diciembre de 2020 esta cifra llegó a 188; en noviembre a 166 y en octubre a 119.

De octubre de 2019 a septiembre de 2020 (periodo considerado como año fiscal en los EE.UU) la cantidad de niños y adolescentes ecuatorianos hallados solos (sin sus familiares) en la línea fronteriza alcanzó a 619.

Estas cifras constan en la página web de U.S. Customs and Border Protection, de los EE.UU., que identifica a los menores no acompañados como Unaccompanied Children (UC) o single minors.

También clasifica a los detenidos en la frontera como Accompanied Minors (AM) que significa menores acompañados; Individuals in a Family Unit (FMUA), que quiere decir individuos en una unidad familiar; y single adults (adultos solos).

Del Austro

Pablo Almeida, abogado e investigador en migración, explicó que por lo menos el 60% de los 3.504 menores que han sido hallados sin sus padres en la frontera de EE.UU., salió desde el Austro del país.

Almeida alista un estudio precisamente sobre esto y los resultados estarán listos para finales de este año. “Este es un nuevo lado crítico de la migración de los ecuatorianos al país del norte…”, señaló.

Indicó que de acuerdo con primeros datos, la mayor parte de estos menores es de la provincia de Azuay, especialmente, de cantones como: Cuenca, Gualaceo, Santa Isabel, Girón, Chordeleg y Paute.

“La principal motivación del viaje de los menores de edad solos es reencontrarse con sus padres, es decir, es la reunificación familiar, que es una práctica propia de nuestra sociedad…”, sostuvo.

Casos

Para Soledad Benítez, psicóloga clínica, quien trabaja con familias de migrantes en Azuay, estos viajes producen en ocasiones experiencias traumáticas, que marcan la vida de los menores.

“Antes de iniciar las terapias en estos casos siempre me pregunto y me imagino que para algunos pequeñitos este viaje fue o puede ser una verdadera pesadilla, toparse con sitios desérticos, calores, animales, gente peligrosa…” detalló.

Fuente: El Mercurio