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USD 8 millones de pérdidas debido a fallas del Coca Codo

Las prolongadas paralizaciones para reparar el Coca Codo Sinclair, la mayor central hidroeléctrica del país, han impedido que entregue la energía prevista. Esa situación ha dejado pérdidas para el país por USD 8 millones hasta ahora.

En cuatro años y nueve meses de operación, la central nunca ha dejado de estar en reparaciones, las cuales se iniciaron incluso antes de que la hidroeléctrica entrara en funcionamiento. En otras palabras, es como si un auto nuevo esté frecuentemente en la mecánica.

Hasta ahora la planta, que cuenta con ocho turbinas para generar electricidad, ha sido sometida a siete reparaciones.

El último de estos procesos se inició el pasado 1 de mayo y continuará hasta el próximo 11 de noviembre. Están paradas las unidades 5, 6, 7 y 8, correspondientes a la Fase II de la Central, construida por la firma china Sinohydro.

Esta planta le costó al país unos USD 2 700 millones y ha trabajado al 50% de capacidad más de la mitad de este año.

Las pérdidas estimadas por la Celec son por la imposibilidad de generar electricidad para consumo exportación.

El monto corresponde a un cálculo realizado desde el 2016 hasta agosto del 2021, dijo Byron Orozco, subgerente de la Unidad de Negocios de Coca Codo Sinclair, que es parte de la Celec. El principal problema que ha tenido la central son las miles de fisuras detectadas en los distribuidores de agua, que tienen la forma de un caracol de acero gigante. Estas partes mecánicas son fundamentales en la generación de energía, pues deben soportar el agua que llega con enorme presión luego de caer por una tubería de 620 metros de altura.

Las fallas en estos aparatos se detectaron en el 2014 y fueron confirmadas por la empresa Consulting Inspection Services (CIS), en un informe emitido el 8 de abril del 2015, antes de la entrada en operación de la central hidroeléctrica.

Ese estudio fue solicitado por la Dirección de Gerenciamiento y Fiscalización de este proyecto, la Asociación CFE-Pypsa-CVA-ICA, en febrero del 2015.

Fuente: El Comercio