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Padres de familia de Quito inseguros frente al retorno voluntario a clases presenciales en instituciones educativas municipales

Johanna Arias es madre de dos niñas de 12 y 8 años de edad. Ambas estudian en la Unidad Educativa Municipal Quitumbe, en el sur de Quito. Frente al plan de retorno voluntario a las aulas, planteado por la Secretaría de Educación, ella se muestra renuente.

En la capital funcionan 20 unidades educativas municipales que reciben a un aproximado de 20.000 estudiantes en todos los niveles. Aunque la Secretaría explicó que las instalaciones han sido adaptadas para recibir a maestros y alumnos, padres de familia en redes sociales manifestaron su desacuerdo.

“Aunque les obligaran a volver, yo prefiero que pierdan el año a que pierdan la vida”, enfatizó Arias, refiriéndose al retorno a las aulas. Estas palabras son muy comunes y se ven a diario en plataformas de internet donde padres comparten sus opiniones y temores alrededor del tema.

Según el secretario de Educación, Patricio Avilez, el aforo será del 30 %, lo que corresponderá a nueve o diez estudiantes por aula. Hizo énfasis en que el retorno será voluntario y la última palabra la tendrán los padres de familia.

La preparación de la infraestructura municipal incluye dispensadores de gel, lavamanos, señalética para el distanciamiento y “otros elementos indispensables” con el objetivo, dijo la Secretaría, de evitar la propagación del COVID-19.

Alfonso López, padre de familia, cree que es importante que los chicos regresen a las instituciones educativas, especialmente “por el tema de habilidades sociales que van perdiendo por estar encerrados”. Su hijo mayor está por entrar al colegio y López dijo que en la etapa escolar no hay problema con que la hagan en casa, pero, la secundaria “es otra cosa. Ya depende también de lo que les enseñamos para cuidarse también”.

Fuente: El Universo