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Empresas siguen usando los datos personales de ciudadanos sin su consentimiento, pese a nueva ley

Durante una jornada laboral, Julia, de 50 años, recibió hace dos semanas un mensaje de WhatsApp de un desconocido: “¿Cómo estas? ¿Sabías que un plan médico es una de las mejores decisiones financieras que puedes tomar?”. Adjuntaba la propaganda de una firma de medicina prepagada.

La mujer extrañada por el mensaje preguntó.

-”Perdón, ¿me podría decir cómo tiene mi número, que es privado?”.

-”Tengo este número en nuestra base de datos. Tal vez usted ya es clienta”, le dijo el vendedor.

-”No soy cliente ni he pedido información”, replicó la mujer, quien pidió que se la borre de esos registros comerciales.

Otras empresas, en cambio, se comunican a través de llamadas, mensajes SMS y correos electrónicos, que también generan malestar en las personas que contactan y que no han dado su consentimiento para que terceros tengan su información con fines comerciales: número de cédula de identidad, nombres completos, número telefónico, correos electrónicos, entre otros datos.

El 13 de junio pasado, una llamada comercial ingresó al celular de un hombre de 33 años. “Le saludamos del Banco Solidario, usted tiene una tarjeta (de crédito) preaprobada con nosotros”, dijo una mujer al ciudadano. Este le preguntó cómo obtuvo su número de teléfono. La respuesta fue que consultan una base de datos.

Estas prácticas continúan en el país, pese a que hay una normativa vigente que regula el tratamiento de este tipo de información: la Ley de Protección de Datos Personales, aprobada el 10 de mayo por la Asamblea.

En el artículo 7 de la ley, se destaca que el tratamiento de los datos personales será legítimo cuando el portador de esa información cuente con el consentimiento del titular de los datos, es decir, el ciudadano al que pertenezca esa data, y que ese permiso será válido siempre que el titular lo haya emitido de forma libre e informada.

Fuente: El Universo