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Ganar siempre suma, aunque sea un amistoso

Aunque sea en la tabla del alma, ganar siempre suma. No existe tónico más curativo ni noticia más tranquilizadora que la victoria. Es de suponer que eso aconteció con Ecuador 2 – Bolivia 1. Ni era por la Eliminatoria ni Bolivia es Brasil o Argentina, pero todo triunfo calma los nervios, agrada, ilusiona. Buena idea de Gustavo Alfaro (y seguramente de la Federación también) la de aprovechar la fecha FIFA y armar este amistoso, así Bolivia sea el último de la tabla. No importa, todo partido sirve, más a nivel de selección, en el que no abunda la posibilidad de jugar. Y en tiempos pandémicos, cuando no sobran ocasiones. Aparte, se jugó con seriedad, sin pensar en el rótulo de “ensayo”.

El tema de un partido preparatorio, siempre, es qué deja, para qué sirvió. En el caso de Ecuador, fue extremadamente útil para que su técnico, que desde su llegada ha tenido apenas dos semanas a sus jugadores, pueda conocerlos más, probarlos, ver cómo se acoplan, seguir sacando conclusiones. Incluso para armar un grupo, que siempre es tan complicado en cualquier actividad humana. Cuanta más convivencia, más amistad. Y de la empatía surgen los buenos equipos. Ojalá hubiesen podido concertar otro amistoso y seguir concentrados, volver a hacer noventa minutos de fútbol, aceitar más la máquina, darle rodaje.

Fuente: El Universo