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Viajes a la playa, reuniones por graduaciones y otras celebraciones en las que se irrespetan medidas están aumentando los casos de COVID-19

Se reunieron entre primos para celebrar al nuevo bachiller. Y como querían pasar un momento ameno optaron por ir a la playa. Fue a inicios de marzo. Allá se bañaron en el mar, caminaron por la arena y comieron en dos restaurantes (almuerzo y merienda). No supieron exactamente dónde se contagiaron, pero de los doce parientes que estuvieron en el encuentro, cuatro comenzaron a sentir síntomas días después. Solo con la prueba confirmaron que era COVID-19, pues uno de ellos empeoró y el médico le mandó a hacer una PCR ante la sospecha del virus.

“Creo que todo fue al momento de comer, porque las mesas estaban cerca, había bastante gente y como ahí nos sacamos la mascarilla para comer, creemos que ahí alguien nos pasó”, cuenta Natalia, habitante de San Felipe, en el norte de Guayaquil. Ella presentó síntomas leves, pero su hermano, de 23 años, necesitó ayuda médica por ser asmático.

Ellos son parte de las cifras de contagios de COVID-19 que van en aumento en Ecuador y en Guayaquil. A los médicos les preocupa aquello, sobre todo, porque ya no hay camas en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). Solo en Guayaquil hay 40 pacientes en lista de espera por una cama UCI, según los datos de las autoridades sanitarias locales.

“Ya no son del carnaval… Es la gente que está saliendo a las playas todos los fines de semana…, la gente que va a las discotecas, a los bares… Es el grupo de 20 a 50 años que son los que más viajan a la playa. También muchas de las graduaciones se están haciendo en casa, ahí hay reuniones sociales con 30, 40 personas y no se cumplen las medidas de bioseguridad, como el uso de las mascarillas, el distanciamiento físico… Y si no hacen en casa las celebraciones, van a los restaurantes, a restaurantes cerrados. Y los restaurantes han estado repletos, el fin de semana, por ejemplo, los food garden estuvieron llenos… Y ahí las personas se sacan las mascarillas para comer, hablan… hay aglomeraciones… Todo eso es un foco de contagio… ya es un contagio comunitario”, cuenta Alberto Campodónico, médico clínico intensivista e internista, que a diario atiende a pacientes con COVID-19 en hospitalización y en UCI de la clínica Kennedy de la Alborada.

Fuente: El Universo