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La responsabilidad ciudadana es clave en este momento de la pandemia

Volver a ver las calles vacías, las casas ocupadas en su totalidad y los negocios cerrados, a través del «semáforo rojo» que se instauró por la emergencia sanitaria en Ecuador, es un imposible, ya que la Corte Constitucional declaró que es inconstitucional que se vuelva a declarar el estado de excepción.

Con esa declaratoira, a la población no se le puede prohibir que se movilice u obligarla a que se quede en su vivienda, según Andrés Martínez, director del Instituto de Investigaciones Jurídicas del Colegio de Jurisprudencia de la Universidad San Francisco de Quito.

Lo que sí se puede, y lo ha instado el Comité de Operaciones de Emergencia (COE nacional), es restringir el tránsito vehicular, el aforo en los negocios y limitar el funcionamiento de comercios.

En el caso de Cuenca, el cantón cuenta ya con una ordenanza desde septiembre de 2020 en que se ha establecido algunas reglas para intentar disminuir el contagio de las personas con COVID-19.

Para el alcalde Pedro Palacios, las medidas tomadas en los últimos meses del año pasado, a través de la ordenanza, funcionaron; sin embargo, en diciembre la situación volvió a ser crítica por las festividades que ahora complican a los hospitales de Cuenca.

“Volver a tener un semáforo rojo como lo tuvimos en un momento dado es imposible, puesto que no existe un estado excepción y no se podría prohibir la movilidad de las personas”, dijo Palacios.

Sin un reglamento en firme, y que esté basado en lo que dice la Constitución, los ciudadanos viven, de alguna manera, en libre albedrío en medio de una emergencia sanitaria que ha dejado fallecidos y que está cansando al personal médico que se acerca a cumplir un año enfrentando a la COVID-19.

Fuente: El Mercurio